Un hombre disfrazado de policía siembra el pánico y mata al menos a 16 personas en la provincia de Nueva Escocia, en Canadá
Por: Francesco Rodella
Ha sido un asesinato en serie “trágico” e “incomprensible”, según la Policía Montada de Canadá, y el peor de la historia reciente del país, con 18 cadáveres repartidos por un área de 35 millas en la provincia de Nova Scotia, una península en el sureste del país, prácticamente frente a la costa estadounidense de Maine.
El presunto asesino, que actuó en solitario, ha sido identificado como Gabriel Wortman, un dentista de Darmouth, un ciudad de 66,000 habitantes frente a la costa atlántica y rodeada de lagos. Poseía varias casas en esa región canadiense, además de su clínica dental, según la televisión pública canadiense.
Wortman también ha muerto, aunque aún se desconoce si abatido por la policía o por su propia mano.
El hombre se había vestido, al menos parcialmente, como agente de la Policía Montada, y había camuflado un vehículo para que pareciera también de este cuerpo policial, lo que parece indicar que no se trató de un acto impulsivo.
El motivo inicial, si lo hubiera, se convirtió después en asesinatos prácticamente al azar, según los investigadores, pues las muertes fueron “muy aleatorias”, y la mayoría de las víctimas no parecen tener relación alguna con Wortman.

De hecho, todavía no se conoce con seguridad el número total de víctimas. Hay al menos dos heridos, según la televisión canadiense. Se ha descartado en cualquier caso que pudiera ser un incidente con motivaciones terroristas.
Los primeros indicios de la matanza se registraron a última hora del sábado noche en el pueblito de Portapique, con apenas un centenar de habitantes y en el que el presunto asesino parecía tener un propiedad.
La policía fue alertada mediante una llamada al teléfono 911 de emergencias de un tiroteo; al llegar a la vivienda, descubrieron varios cadáveres dentro y fuera del edificio. El asesino había huido.
La policía persiguió al sospechoso durante 12 horas por un área de 50 kilómetros. En su avance, fue dejando un reguero de cadáveres, asesinando a sus víctimas a tiros y “con otros métodos”, según el jefe de policía Chris Leather.
Hasta ahora sólo ha sido identificada una de las víctimas, Heidi Stevenson, madre de dos y con 23 años de experiencia en el cuerpo policial, que había respondido a la alerta por el incidente.
La persecución policial terminó en una de las autopistas más concurridas de la región, cerca de una gasolinera en Enfield, a unas 20 millas de Halifax.

El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, tuiteó el domingo por la noche que lo ocurrido representaba un episodio de “violencia sin sentido”, y afirmó que el país está de luto por las víctimas.
Los últimos episodios de violencia masiva registrados en Canadá se produjeron en agosto de 2018, cuando un hombre asesinó a tiros a dos policías y dos civiles en la ciudad de Fredericton, en el este del país. En abril del mismo año, el conductor de una furgoneta atropelló a varias personas en la acera de una calle de Toronto y mató a 10, mientras que otras 16 resultaron heridas.
En enero de 2017, seis personas murieron y otras ocho resultaron heridas cuando un atacante abrió fuego en una mezquita de la ciudad de Quebec. Un estudiante universitario que había tomado posiciones políticas de extrema derecha en las redes sociales se declaró culpable de este tiroteo masivo.
Fuente: Telemundo.com

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